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Poesía de Milagro Díaz

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      Independencia .     Me pongo lista para regocijarme entre el viento y las montañas, no escucho esas voces que me ponen como una dama en apuros. Dejé de creer en esas palabras de amor cuando descubrí que eso no te lo dabas a ti mismo. Mi corazón se fue viendo entre un péndulo de cristal y a la vez pude disfrutar de eso que llaman independencia. Veo que muchos hablan de mí, pero trato de no escucharlos porque existe el dicho de perro que ladra no muerde, más vacíos de mente se encuentran en este mundo, ese libreto y verso de hacer las cosas a tu manera se destruyeron porque amo el consuelo que me da la soledad, entre tanto yo pensé que te esperaba, pero lo que al final esperaba era verme a mí misma libre entre tanta monotonía, donde era un asesino lento. Quiero caer lo más profundo para levantarme de mis propias cenizas Tus manos frías siguen ahí como el recuerdo de mi ser, deje mis miedos atrás al ver que moría una y otra vez en esos fríos y...

Cine de 1998-2003 LBGTI

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Cine de 1998-2003 LBGTI  Por:  Waldemar Romero  Los parámetros sociales siempre han sido totalmente impuestos culturalmente dentro la historia de la misma humanidad el cine podría ser dentro de esa posibilidad la única manifestación arte-social que disfrutado de una libertad sexual y social, la década de  los 90 dentro del cine nos marca una parámetro dentro de esa ruptura Spike Lee con la película de 1988 – haz los correcto- nos lleva la temática racial a un ángulo más crítico y social que permite abarcar temáticas más profundas en cine y no   solo hacer las caricaturas social del tema como sucedía en décadas pasadas, las distintas escuelas de cine trataron el tema de distintos ángulos Francia lo hacía románticamente son todavía transgredir de manera crítica la temática,  el mismo caso de España ,Italia con el Neorrealismo que todavía no sobrepasaba las estéticas de películas de Federico Fellini como el carácter político de Pasolini ,ahora bien desde ...

POEMAS DE GABRIELA PAZ

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  POEMAS DE CUARENTENA .     Narciso Una cabeza cuelga de un cuello, Inerte, cual tubérculo sostenida en el aire, atada a un cuello que le rehúye y limita. Un cuerpo atado a un miembro que desdeña, triste composición de amasijo apático, una cabeza y un cuerpo que no se sienten.   La cabeza chorlita se preocupa por el tono de sus rizos, por el rubor que llevan sus mejías, atada a un cuerpo que busca a su vez desesperado extirparse, huye de pensarse a sí misma, y sin embargo pretende mirar otros cuellos que le provean lo que le falta.   El cuerpo cansino y podrido de su propia fécula, se lanza sólito al abismo, buscándose espejo en turbias aguas, desesperado muerde su lengua y se suelta en hiel. La cabeza proyectil se deriva al cuerpo hundiéndose en la cloaca. El agua hace estragos, llena en su mundo de retorcidos seres, cabezas y cuerpos desarticulados, cuerpos que proveen un reguero de tripas, cabezas protuberantes bultos vacíos, renacuajos...

Un cuento de Evenor Saavedra

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  Sartén. Evenor Saavedra. evenorsaavedra@gmail.com   Después de un mes ya no existía la incertidumbre de existir. Todavía no teníamos respuestas, pero habíamos dejado de formular las preguntas. Todo era un eterno ir y venir, recorrer las hileras y volver al semáforo, saludar amablemente y maldecir entre dientes. ¡Si de tu tata es el carro, hija de la grandísima puta! Buenas don, ¿le pegamos un sticker? El humo de los autos ennegrecía nuestro espíritu curioso; el sol secaba nuestras ideas. – Y ¿de qué te sirve la filosofía? ¡El cliente siempre tiene la razón! –Sí, jefe. Todos los días lo mismo; abordar el autobús, repleto hasta las puertas. El directo, el directo; va vacío, va vacío. Soportar el tráfico con paciencia, hasta explotar en maldiciones a los carros, a las calles angostas, al maitro que se topaba más de la cuenta, a la señorita que bien podía otro poquito, al cobrador, al motorista, a los Poma, al señor de las alturas, a la madre que nos parió, y a...

Militarismo, la gran ficción de la seguridad en el Centro

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  Militarismo, la gran ficción de la seguridad en el Centro Una mirada desde adentro de los efectos de la militarización en el Centro de San Salvador, como efecto multiplicador al resto del país. Por: Waldemar Romero(*) San Salvador Las horas pasan volando en transcurso de una tarde en el centro de San Salvador , el comercio ahora es mucho mas romántico que hace un par de días, cuando en vísperas de finalizar el año recién pasado muchos salvadoreños se avocan a distintos comercios tantos formales como informales para hacerse de compras de artículos variados, el plan de control territorial lanzado por el presidente millennial Nayid Bukele, recurre a los mecanismos de represión de las dictaduras militares en muchos países de Latinoamérica , simplemente detener , interrogar , intimidar a todo joven que entre comillas parezca sospecho Hoy en los primeros días de julio las tardes no han variado mucho de hace semanas atrás, las principales calles y plazas del centro capitalino esta ...

POEMAS DE DAMARIS MARROQUÍN

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  HOY   Hoy me recordé de tu sonrisa, de los momentos vividos tú y yo, de tus manos tibias deslizándose en el vaivén de las caricias.   Hoy me acordé de tus labios, de la tersura que sienten los míos, ese contacto que resume emociones y desata los más profundos suspiros.   Hoy fuiste mío otra vez en la alcoba de mis pensamientos y se sumaron los latidos del corazón ahogándose en mi pecho la soledad.   Hoy como siempre, volviste a enamorarme a convertirte en mis sueños, esa pasión desbordada de deseos.       TU NOMBRE   Tu nombre revolotea por mi mente Cada letra es como un latido en mi corazón En un suave suspiro lo evoco al aire Y mis labios lo dibujan con un beso.   Trazo esas letras sobre mi piel Una a una las va dibujando mis manos como un tatuaje tu nombre se ha quedado impregnado con la tinta imborrable del amor.   Canto las notas más hermosas al vient...

Un cuento de Ernest Hemingway

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  El gato bajo la lluvia Ernest Hemingway Solo dos norteamericanos paraban en el hotel. No conocían a ninguna de las personas que subían y bajaban por las escaleras hacia y desde sus habitaciones. La suya estaba en el segundo piso, frente al mar y al monumento de la guerra, en el jardín público de grandes palmeras y verdes bancos. Cuando hacía buen tiempo, no faltaba algún pintor con su caballete. A los artistas les gustaban aquellos árboles y los brillantes colores de los hoteles situados frente al mar. Los italianos venían de lejos para contemplar el monumento a la guerra, hecho de bronce que resplandecía bajo la lluvia. El agua se deslizaba por las palmeras y formaba charcos en los senderos de piedra. Las olas se rompían en una larga línea y el mar se retiraba de la playa para regresar y volver a romperse bajo la lluvia. Los automóviles se alejaron de la plaza donde estaba el monumento. Del otro lado, a la entrada de un café, un mozo estaba contemplando el lugar ahora solitario....